*Entre el orden internacional que se desvanece y el sistema multipartidista mexicano que debe romperse*
Marzo de 2026
En el plano
nacional, el debate sobre la reforma política no puede seguir posponiéndose.
Los partidos políticos en México manejan más de 7,700 millones de pesos al año,
buena parte de ellos en opacidad total, al servicio de intereses personales. La
práctica de trasladar figuras de una representación plurinominal a otra para
sostener cuotas de poder evidencia que los partidos han dejado de ser vehículos
de participación ciudadana para convertirse en estructuras de privilegio. La
reforma no es solo conveniente: es una exigencia democrática.
El mundo amaneció
este mes ante una realidad que nos obliga a pronunciarnos sin ambigüedades: el
asesinato del Ayatolá Alí Jameneí, líder supremo de Irán, ejecutado el 28 de
febrero en un ataque coordinado entre Estados Unidos e Israel que alcanzó 24
provincias iraníes y dejó más de 200 personas muertas, incluyendo al menos 85
niñas en una escuela primaria en el sur del país. Independientemente de la
figura política de Jameneí, lo que ocurrió es un magnicidio, una violación
flagrante del derecho internacional y una amenaza directa a la paz y seguridad
mundiales. No existe causa que justifique el asesinato extrajudicial de un jefe
de Estado, la muerte de civiles ni el bombardeo de escuelas. El orden
internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial —imperfecto, sí, pero
construido sobre la prohibición de la guerra de agresión— está siendo
desmantelado en tiempo real. Desde OMDHAC lo condenamos.
En el plano
nacional, el debate sobre la reforma política no puede seguir posponiéndose.
Los partidos políticos en México manejan más de 7,700 millones de pesos al año,
buena parte de ellos en opacidad total, al servicio de intereses personales. La
práctica de trasladar figuras de una representación plurinominal a otra para
sostener cuotas de poder evidencia que los partidos han dejado de ser vehículos
de participación ciudadana para convertirse en estructuras de privilegio. La
reforma no es solo conveniente: es una exigencia democrática.
En el plano
nacional, el debate sobre la reforma política no puede seguir posponiéndose.
Los partidos políticos en México manejan más de 7,700 millones de pesos al año,
buena parte de ellos en opacidad total, al servicio de intereses personales. La
práctica de trasladar figuras de una representación plurinominal a otra para
sostener cuotas de poder evidencia que los partidos han dejado de ser vehículos
de participación ciudadana para convertirse en estructuras de privilegio. La
reforma no es solo conveniente: es una exigencia democrática.
Frente a la erosión del derecho internacional y las fallas de nuestras instituciones internas, OMDHAC ratifica su compromiso: documentar, denunciar y defender. Porque los derechos humanos no se negocian, y la dignidad humana no tiene fronteras.
