"¿qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar?" E. Galeano

Editorial

Es necesario abrir caminos a la desmilitarización

La Guardia Nacional ha sido aprobada de manera casi unánime por ambas cámaras del Congreso de la Unión y por la mayoría de los congresos locales. La reforma constitucional es un hecho. Sin embargo, la desmilitarización y el fortalecimiento de la vía civil sigue siendo un tema pendiente.

La Guardia Nacional nacerá siendo militar. La mayoría de sus miembros serán militares, el titular del órgano de mando superior será militar y en su coordinación operativa habrá representantes de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Secretaría de la Marina, además de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

De acuerdo a la reforma, durante los cinco años siguientes el Presidente, además de la Guardia Nacional, podrá disponer de la Fuerza Armada permanente en tareas de seguridad pública. Lo que no queda claro, es cómo se fortalecerá la opción civil de la seguridad durante ese lapso. La Guardia Nacional no trae consigo un plan o proceso para desmilitarizar la seguridad pública.

El militarismo como base de la organización política de una sociedad socava los derechos humanos. Desde el Observatorio Mexicano de Derechos Humanos lo denunciaremos donde sea que se presente, ya sea en las políticas de seguridad del actual gobierno de México, o en las comunidades indígenas de Chiapas, en donde hemos tenido conocimiento de un caso en donde personas que se identificaron como militares del Ejército Zapatista violentaron las decisiones autónomas de una comunidad.

Seguiremos insistiendo, además, en la desmilitarización de las comunidades indígenas. En especial de la zona de San Quintín, Chiapas.

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